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Una breve biografía

Cómo he llegado hasta el día de hoy es un reflejo de mis experiencias profesionales y personales

Mis formaciones y experiencias laborales más relevantes

  • Living Compassion, Euro-Life Program con Robert Gonzales basado en Compasión y CNV.
  • Prosperando a través de los conflictos con Duke Duchscherer. Círculos Restaurativos, acreditada por U. Barcelona.
  • Máster “Mindfulness en Contextos de Salud”, UCM.
  • Mindfulness Interpersonal con Beatriz Rgez. Vega, UAM.
  • Mindfulness y Autocompasión (MSC) con Cuca Azinovic.
  • Despertar la conciencia a través del cuerpo (ATB) con Joan Sala y Aloka Martí.
  • Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión (CTT) con Gonzalo Brito.
  • Mindfulness basado en la reducción del estrés (MBSR) con Gustavo G.Díex.
  • Programa Anual de Profundización en CNV con Constanza Echevarría y Helen Adamson
  • Programa Anual de Continuación en CNV con Amalasiri Murcia y Constanza Echevarría.
  • Programa Anual Básico en CNV con Helen Adamson y Amalasiri Murcia.
  • Formación anual de profundización en la CNV  y Coaching con Pilar de la Torre.
  • Formación anual de iniciación en la CNV con Pilar de la Torre.
  • Mindful Communication y Mindful Educator Essentials (entre otros) con “Mindful Schools”.
  • Regulación Emocional y Mindfulness, con Natalia Sylvia Ramos, U. Málaga.
  • Maestra de Inglés y Primaria en CEIP Antonio Machado, 2007-2008 y en CEIP Daniel Vázquez Díaz, 2008-2014
  • Diplomatura en Magisterio de Lengua Extranjera: Inglés, 2002-2005, UCM.

Un espacio más personal

blanca martín perez

Curiosidad innata

Ya desde muy pequeña mantenía los ojos bien abiertos ante lo que sucedía a mi alrededor y me recuerdo con muchas ganas de encontrar mi propia autonomía. En general me gustaba ir al colegio y aprender cosas nuevas. Mis asignaturas favoritas eran Música y Educación Física ¡puro juego para mí! En la secundaria fue algo más difícil, ya no me resultaba tan divertido y yo misma me autoexigía mucho para seguir sacando buenas notas. El bachillerato de letras me liberó de las Mates y la Filosofía me abrió más las puertas del cuestionamiento de mi mundo.

blanca martín perez

Un lenguaje común

Con 18 años, cuando estaba estudiando inglés becada en Irlanda, tuve un momento de gran claridad acerca de por qué quería seguir aprendiendo idiomas. Veía que tenía cierta facilidad para ello y mucha motivación para aprender. Me di cuenta de que esta motivación se daba porque percibía el hecho de compartir un idioma como una puerta abierta hacia la comprensión y el conocimiento más profundo de otras personas y de sus mundos, es decir, una manera de acercarme más a ellas.

blanca martín perez

Visión de futuro

Movida por esto y por la posibilidad de poder transmitir esta visión a nuevas generaciones decidí estudiar Magisterio de Inglés. El final de la carrera lo concluí haciendo las prácticas con una beca Erasmus en Copenhague, de la cual disfruté y aprendí muchísimo tanto a nivel académico como personal. Allí pude ver que las cosas se podían hacer de un modo diferente a lo que conocía y que encajaba más con mi perspectiva educativa y social. Me tocó especialmente porque contacté mucho con la esperanza y la confianza, sobre todo a nivel interpersonal.

blanca martín perez

Una verdad sentida

Tras aprobar las oposiciones comencé mi etapa laboral como profesora de inglés y primaria. Durante siete años aprendí sobre las dificultades y las oportunidades que presenta esta profesión y sobre otros aspectos de la vida que descubrí gracias a los niños y las niñas con las que estaba en contacto diariamente. Por otro lado, notaba que esa curiosidad por conocer diferentes lugares y culturas crecía y viajaba en cada oportunidad que tenía. Una de las verdades que sentía más vívida y recurrente era que “el tiempo que pasa ya no es recuperable”. Por esta razón -entre otras- y a pesar de que notaba el miedo a dejar atrás este modo de seguridad, decidí tomar la excedencia.

blanca martín perez

Determinación e incertidumbre

Me veía llena de energía, curiosidad y determinación para iniciar un nuevo camino a pesar de no saber qué iba a depararme. Con 30 años, comencé sola un viaje que duraría 10 meses por Europa y Sudamérica. Un sueño y todo un reto personal con el que, a través de situaciones más fluídas y otras más tensas; aprendí mucho de la vida, de las relaciones humanas y de mí misma. Todo ello contribuyó a expandir mi capacidad de empatía y de crecimiento personal y ha marcado una parte importante de mi historia y de mi personalidad.

blanca martín perez

Mundo interior

Conocía la práctica de la meditación y había participado en un retiro de silencio de 10 días varios años antes del cambio. Sin embargo, fue al regresar a España cuando descubrí más a fondo las dos prácticas en las que me sumergí de lleno: el Mindfulness y la Comunicación NoViolenta. Así, desde 2015 llevo formándome intensamente en estas áreas de la Atención Plena, la Compasión y la CNV tanto en España como en Alemania. Más arriba puedes ver más detalles sobre estas formaciones.

blanca martín perez

Vida de más calidad

Estas herramientas me aportan mucha claridad, orientación e inspiración para manejar aquello que sucede tanto dentro como fuera de mí, ayudándome así a mantener un equilibrio y paz internos, especialmente en momentos difíciles. Puedo observar que la práctica va resultando con el tiempo en una mayor calidad de vida conmigo misma y con las personas con quienes voy re-construyendo relaciones. Ver esta mejoría es la principal razón que me motiva a ofrecer lo que voy aprendiendo, reflexionando y experimentando por mí misma.

blanca martín perez

Momento presente

A lo largo de cada día voy integrando aquello que he aprendido en las formaciones de manera que considero mi vida una práctica constante. Con todo ello, disfruto (cada vez más) de cosas sencillas que me aportan plenitud, como por ejemplo: ir en bici y nadar a modo de meditación, pasear y pararme a oler las flores que encuentro, comer con tranquilidad, estar con personas que me inspiran y que quiero, reflejar en fotografía mi visión del mundo, cantar y bailar sintiendo mi cuerpo, agradecer por todo lo vivido al final del día… ¡y luego dormir bien!

logo kokoro

Kokoro tiene corazón

Kokoro nace de una expericencia de apertura de la mente y del corazón que me transmitió mucha confianza, cuidado y cercanía. En japonés cuando se dice que una persona tiene “buen kokoro” esta expresión se refiere al corazón, espíritu, alma y mente a la vez. El nombre de este proyecto surgió de mi viaje a Japón.

Esta es la experiencia que viví

Al final de un día escondido tras la niebla en un pueblo de montaña, esta palabra apareció a través de una pareja anciana que regentaba una modesta tienda de alimentación. Mientras la bolsa se iba llenando de verduras intercambiábamos algunas sonrisas y miradas tímidas y curiosas. Después de más de media hora comunicándonos con gestos, algún dibujo y con la voluntad auténtica de entendernos mutuamente; Hitoshi comenzó a repetir una y otra vez “kokoro, kokoro” mientras se señalaba el pecho con la mano. Él ya había añadido a la bolsa de la compra varios regalos y a cambio sólo había tomado las monedas de menor valor que cayeron de mi monedero. Lo que vi en él eran unas tremendas ganas de ayudar, de dar por el placer mismo de ver a la otra persona recibiéndolo con agrado. Dejé que así fuera y respondí agradecida mientras me inclinaba con afecto hacia ellos. La conexión que se había generado entre nosotros me tocó mucho y salí conmovida al sentir el poder sanador y revitalizante que tenía el sentirme apoyada y cuidada de un modo que me pareció tan amoroso y verdadero.
Decidí buscar el significado de esta palabra y me sorprendí al encontrar que, más allá de lo que yo entendí en aquel momento, kokoro no es sólo “corazón”, sino que engloba algo mucho más amplio que en castellano no tiene una traducción exacta. Se podría decir que kokoro es el término que unifica “corazón”, “cuerpo”, “espíritu” y “alma”. Hasta podría definirse como “sentimientos”, “sensibilidad”, “interior”, “intención” y “voluntad”.
Todo esto es kokoro.